Sus orígenes
¿De dónde viene?
Desde 1853, el suizo Friedrich von Tschudi describe con precisión el Bouvier d'Appenzell en su obra "Tierleben der Alpenwelt", dedicada a la vida en el medio alpino. A partir de 1895, el guardabosques Max Sieber emprende gestiones ante la Sociedad Cinológica Suiza con el fin de preservar y promover la raza. A continuación, se presentan ejemplares en la feria de Altstätten, y luego en la primera exposición internacional de Winterthur. El Club Suizo del Bouvier de l'Appenzell se funda en 1906 y el profesor Albert Heim publica un primer estándar válido en 1914. La Federación Cinológica Internacional reconoce la raza en 1954; el estándar FCI actualmente en vigor fue publicado el 25 marzo 2003.
Su aspecto
¿Cómo es?
El Boyero de Appenzell es un perro de tamaño mediano, robusto, compacto y armoniosamente construido, cuyo cuerpo se inscribe casi en un cuadrado. Su musculatura desarrollada acompaña una gran movilidad. Su pelo doble es corto, firme, denso, bien pegado y brillante. El manto tricolor presenta un fondo negro o habano con marcas fuego y blancas simétricas. La cabeza se mantiene bien proporcionada, con pequeñas orejas triangulares caídas y ojos almendrados de expresión despierta. Su cola gruesa, de inserción alta y de longitud media, se enrolla en un anillo apretado sobre la grupa cuando está en acción.
Su carácter
Temperamento y carácter
Vivo, valiente y seguro de sí mismo, el Boyero de Appenzell posee un temperamento afirmado. Naturalmente desconfiado hacia los desconocidos y muy atento a su entorno, cumple eficazmente el papel de guardián. Su herencia de perro pastor le aporta un fuerte instinto de conducción del ganado, receptividad y un verdadero entusiasmo por el trabajo. Con su familia, se muestra alegre, leal y cercano a sus dueños, al tiempo que conserva cierta autonomía.
Convivencia
Convivencia con niños y animales
Activo y polivalente, este perro necesita largas salidas cotidianas, ejercicios variados y misiones que soliciten su inteligencia. Aprecia más una casa con un gran jardín bien cercado que un apartamento. Una vez suficientemente ejercitado, sabe mostrarse tranquilo en el hogar. Puede vivir bien con niños y otros animales cuando ha disfrutado de una socialización temprana, pero su vigilancia y su fuerte tendencia a ladrar deben ser encuadradas.
Educación
Educación y socialización
Inteligente, apegado a su dueño y entusiasta en el trabajo, el Boyero de Appenzell aprende de buen grado cuando su educación comienza temprano. Un método coherente, firme sin brutalidad, basado en el juego, las recompensas y reglas estables, favorece su cooperación. La socialización debe ser temprana y diversificada para moderar su desconfianza hacia los desconocidos y facilitar los encuentros con sus congéneres. El llamado, el control de los ladridos y el paseo con correa merecen una atención particular.
Presupuesto
Precio y presupuesto del Boyero de Appenzell
El precio de un cachorro depende en particular de la calidad de la línea, de la reputación del criadero, de los exámenes de salud realizados a los padres y del destino del perro. La rareza relativa de la raza en Francia también puede influir en la tarifa y en los plazos de espera.
Ver detalle de costesSalud
Su salud en resumen
De constitución sólida, el Boyero de Appenzell goza generalmente de una buena resistencia y no presenta ningún problema genético particular señalado como característica principal de la raza. Sin embargo, una selección seria, un seguimiento veterinario regular, una actividad adaptada y una alimentación equilibrada siguen siendo indispensables para preservar su salud.
Prevención y puntos de vigilanciaAlimentación
Alimentarlo bien
Su alimentación debe cubrir las necesidades de un perro de tamaño mediano, musculoso y activo, sin aportar un exceso energético. La ración depende de la edad, del peso, del estado corporal, de la esterilización y del nivel real de ejercicio.
Nuestros consejos de alimentación¿Lo sabía?
Anécdotas y popularidad
El Boyero de Appenzell es una de las cuatro razas de boyeros suizos, junto al Gran Boyero Suizo, el Boyero de Berna y el Boyero de Entlebuch. También se le llama Boyero de Appenzell, Boyero appenzellés o Appenzeller Sennenhund. Su cola llevada en un anillo apretado, a veces apodada cuerno de postillón, constituye uno de sus signos distintivos. Históricamente empleado para conducir y guardar los rebaños, sigue siendo un perro de trabajo polivalente.




